NUESTRA FELICIDAD
fue cuando la
luz se
cortó
toda la ciudad
a oscuras
y condujimos hacia el norte
al piso amarillo
de una amiga de las dos
donde había
luz y
podíamos trabajar
después nos quedamos
en la casa
sombría tú enferma
en la cama y yo
escribiendo con ambición
a la luz de una vela
en un fino cuaderno
azul
tu vecino tenía
un generador y
poco después
tuvimos algo
de luz
yo saqué al
perro y tú
seguías todavía
un poquito
enferma
nos sentamos en un portal
un día al
caer la tarde
teníamos muy poco
dinero. suficiente para
un capuchino fuerte
que compartimos
allí sentadas y
de repente la
ciudad estaba encendida.
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